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Lugar de encuentro: Capilla del Santísimo, Miquel Barceló

Con Lugar de encuentro os presentamos la maravillosa colaboración de cuatro artistas que intervinieron con su obra en espacios dedicados a la meditación, el retiro y a la reflexión: Henri Matisse en la Capilla del Rosario de Vence, en el sur de Francia; Mark Rothko en la Capilla de Rothko, en Houston, Texas; Miquel Barceló en la Capilla del Santísimo en la Catedral de Palma de Mallorca y Ellsworth Kelly en la Capilla de Austin ubicada en el Museo Blanton, Texas.

Miquel Barceló © Joan Tomás para Revista AD

En el año 2001 el artista mallorquín Miquel Barceló (Felanitx, 1956) recibe el encargo de decorar la Capilla del Santísimo de la Catedral de Palma de Mallorca, una de las joyas arquitectónicas del gótico español. Durante seis años, Barceló trabajó en la realización de los murales de la capilla en barro.

La decoración de la capilla se hizo de una piel cerámica que cubre todos los muros hasta llegar a las bóvedas de arista. Una masa irregular en la que asoman relieves de panes y peces, coloreados de un increíble realismo. La sensación de la persona que visita la capilla es la de adentrarse en un mundo marino, mediterráneo y terrenal. En esta obra, que supuso un enorme esfuerzo físico y mental para el artista, Barceló reinterpretó dos relatos evangélicos; la multiplicación de los panes y los peces y la conversión del agua en vino en las bodas de Canaan. Preside el centro del conjunto una figura etérea de la Transfiguración de Cristo tras su Resurección.

Detalle del interior de la Capilla del Santísimo

El pintor concibió el retablo como una gran una obra pictórica. Un trato de la cerámica que resultó una especie de fresco nuevo para la Catedral. Producida en Nápoles y tras más de dos años de preparativos y cientos de pruebas con materiales técnicamente es una obra compleja que recubre casi 300 metros cuadrados. La cerámica se compuso como un puzzle instalado en la pared a partir de las grietas naturales. Sobre ellas, además de pintar, golpear, resquebrajar y dar distintas formas a la masa arcillosa, dejó su huella con las palmas de sus manos.
 
El amor de Barceló por el mar es uno de los temas centrales de su obra. En este sentido, aunque el retablo es de temática religiosa, es también, a la vez, una suerte de homenaje al océano. Las vidrieras están concebidas para crear atmósferas que varían dependiendo de la hora del día o de la estación del año. Peces, agua y motivos marinos cubren la pared de cerámica bañados en una luz cambiante. Alzándose sobre la vista del visitante, el conjunto de la capilla ofrece de alguna forma una entrada al océano y a la vida en las profundidades.

Clic aquí para ver un vídeo de La Capilla del Santísimo