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12/04/2019
El Museo Guggenheim Bilbao dedica una exposición individual a Morandi
Este mes, una gran exposicion en el Museo Guggenheim de Bilbao examina la formación de la práctica de Giorgio Morandi. Mientras que los bodegones en pequeña escala por los que es más conocido no están ligados a ninguna escuela pictórica específica, Morandi se nutrió de muchas fuentes para crear su obra. Con esta presentación, la comisaria del Guggenheim Petra Joos busca expandir en el enfoque monográfico de otras retrospectivas, presentando su obra en el contexto de los artistas que estudió y de los que sacó inspiración.

Una mirada atrás investiga tres de sus antecedentes, que proceden de tres países europeos distintos, centrándose en las referencias premodernas anteriores al siglo XIX: la pintura española del siglo XVII y la tradición del bodegón; los pintores boloñeses desde finales del siglo XVI hasta comienzos del XVIII; y las naturalezas y las escenas de género del artista francés del siglo XVIII Jean-Baptiste Siméon Chardin. Morandi dotó sus imágenes de floreros, botellas y cajas de toda la teatralidad del Siglo de Oro español, del naturalismo del Seicento italiano y de la intimidad que Chardin imprimió al mundo de los objetos cotidianos.

Aunque Morandi dejó Bolonia tan solo en escasas ocasiones, fue un verdadero viajero a través del tiempo. Perspicaz estudioso de historia del arte, tuvo en cuenta múltiples referentes para formarse como creador. Una mirada atrás examina un aspecto específico del trabajo del artista: el papel que desempeñó la pintura de los Maestros Antiguos en su propia producción. A través del análisis de las naturalezas muertas que realizó desde la década de 1920 hasta la de 1960, la exposición examina las conexiones que pueden establecerse entre estas imágenes y las de los autores a quienes Morandi admiró y estudió. Esta indagación revela mecanismos relacionados no tanto con la influencia o la apropiación, sino más bien afinidades electivas compartidas con estos artistas que le precedieron.

El entusiasmo de Morandi hacia los artistas del Siglo de Oro español coincidía con el redescubrimiento en Italia de sus principales maestros. El crítico e historiador del arte Roberto Longhi, a quien Morandi admiraba y con quien entablaría amistad, ya había llamado la atención sobre Diego Velázquez y Francisco de Zurbarán en sus escritos. En 1930 Longhi comisarió la exposición Gli antichi pittori spagnoli della collezione Contini-Bonacossi, organizada en la Galería Nacional de Arte Moderno de Roma. Se trataba de los fondos de Maestros Antiguos más amplios de toda Italia, que incluían un conjunto impresionante de cuadros españoles del Greco (Doménico Theotocópuli), Bartolomé Esteban Murillo, Velázquez y Zurbarán. En la introducción al catálogo de la muestra de Contini Bonacossi, Longhi ponía de relieve la importancia que la exposición tenía especialmente para los artistas contemporáneos —de ahí la decisión de mostrarla en la principal galería de arte moderno de Italia—, y describía a Zurbarán como el “mayor constructor de formas mediante la luz, siguiendo a Caravaggio y anticipándose a Cézanne”, calificándole de artista protomoderno.


Imagen:
Giorgio Morandi           
Naturaleza muerta (Natura morta), 1949          
Óleo sobre lienzo        
30 x 45 cm        
Nahmad Collection
© Giorgio Morandi, VEGAP, Bilbao, 2019
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